Siempre hemos considerado que pertenecer a un equipo es serle siempre fiel. Pero mientras los seguidores no debemos cambiar de equipo nunca, el mismo principio no aplica para los jugadores, ellos pueden cambiar y ser cambiados de acuerdo a la oferta y la demanda. En ellos lo que cuenta no es el amor al equipo por el cual se juega, sino la lógica del mercado.

Ahora mismo podemos estar viendo en la final que disputan Toluca contra Cruz Azul a jugadores que buscan hacerse del trofeo de campeó, pero ¿Cuántos de ellos tendrá ya las maletas hechas para emigrar a otro equipo cuando esto termine?, cuantos estarán pensando en lo que van a ganar con la transferencia y sobre todo cuanto se va a modificar su salario por los próximo tres o cuatro años de contrato nuevo.

Solo quedan dos equipo en la justa final de este torneo, el restó esta ya en tratos con jugadores que según el técnico requiere para formar un equipo competitivo en unos casos y en otros en busca de jugadores que quieran jugarse por el equipo y buscar no descender, que son los menos.

Los jugadores de calidad, serán buscador por los equipo con grandes presupuestos, como el América que ya ha lanzado sus redes por algunos y los ha conseguido, otros, los de menor calidad, serán buscados por equipos donde por lo menos les puedan asegurar una mejor paga que en su actual equipo, los otros, los regulares o que ya no interesan a sus propios equipos, buscaran (ellos9 acomodarse en algún equipo, aunque les paguen lo mismo, pero seguir viviendo del fútbol.

La danza de los jugadores empezó y aunque la ética exige que los jugadores que están participando en esta final, los jugadores de Cruz Azul y Toluca, no deberían ser “tentados”, lo cierto es que no es así y que algunos, sobre todos los buenos, ya ha recibido ofertas de equipo que por dinero no paran.

No juzgamos a los jugadores que buscan un porvenir mejor (por lo menos económicamente) siempre hemos dicho que la carrera de un futbolista es muy corta y hay que asegurarla, aunque con ellos se acabe una época, pero el equipo permanece y los aficionados seremos siempre fieles a nuestro equipo. Ese es nuestro orgullo.

Hay una frase celebre en el beisbol que dice: Detrás de todo Baby Ruth, hay un Lou Guering y un Joe Di Maio.

El Toluca puede perder a jugadores que consideramos emblemas, pero detrás de un Cardozo, siempre habrá un Marioni o un Mancilla que nos haga disfrutar y soñar con nuestro equipo de siempre.