¡Los festejos al final!
Sería necesario estipular en los contratos de los jugadores que en caso de lograr una anotación, no gasten energías, ni se desgasten hasta que el partido termine y el resultado sea favorable al equipo.
Estarán de acuerdo en que la imagen de Juan Francisco Palencia luego de lograr la primera anotación en el encuentro Pumas vs Maquina a los 4 minutos de juego; esa, cuando se dirige al banderín del tiro de esquina, se suelta el pelo y toma el asta como si estuviera empuñando una guitarra, era para portada de todos los diarios del día siguiente.
Pero a pesar de haber ensayado el festejo seguramente durante la semana, porque eso, se ensaya o por lo menos se memoriza y se sueña durante todas las noches previas al partido, de nada le sirvió al jugador puma.
Minutos después cayó el gol del empate y después los otros dos que le dieron el triunfo a la Maquina y dejan fuera al equipo de Tuca Ferreti. De nada sirvió la carrera, soltarse el pelo, la pose, de nada, al final terminó perdiendo.
Lo mismo sucedió con la anotación tempranera de Jairo Patiño del San Luis el sábado ante Santos Laguna, el gol se logró a los 17 minutos, pero a los 80 y 86, el Santos anotó en dos ocasiones para la eliminación del equipo superlíder del torneo.
Por esa razón sugeriría que los festejos por las anotaciones se dieran al final de los partidos, cuando el marcador se consolide como definitivo. Dejen que los aficionados los festejen como quieran, pero los jugadores que se abstengan hasta conocer el resultado final, sino para que tanto gestaste de energías, tanto ensayo de festejo que no sirven al final para nada cuando el equipo pierde y en el caso de las liguilla, es eliminado, eso es peor.
De esa manera tendríamos un espectáculo extra al final de cada partido que ganara el equipo local, se imaginan al sonido local anunciando. A CONTINUACIÓN EL ESPECTACULO DE LAS ANOTACIONES y ahí podrían tomar parte todos los del equipo haciendo coreografías al anotador del o de los goles.
Don Alfredo Di Stefano el más grande jugador de la historia pasada, escribió en su libro, Gracias, Vieja, que le daba tentación la forma de festejar de los jugadores actuales porque temía que se fueran a lesionar de tanta euforia.
En su tiempo simplemente se sacaba el balón de la portería y se llevaba al centro de la cancha levantando los brazos en señal de agradecimiento por los aplausos, pero ahora hasta coreografías se estilan. Son los tiempos Don Alfredo, ni hablar.
